Entrega 3000 de la serie "Un poema al día" de Felipe Garrido

9-IV-2026. Selección de Felipe Garrido. Miguel Ángel Porrúa, editor; Academia Mexicana de la Lengua; Creadores Eméritos FONCA. Asesoría de Elisa Garrido.
Envié la primera entrega de “Un poema al día” hace nueve años, el 24 de marzo de 2017. La mandé por internet, como lo hago ahora, a un pequeño grupo de amigos que en ese momento eran mis alumnos. De amigas y amigos, se entiende, como debe ser. En realidad, si nos ponemos estrictos, más bien de amigas y de unos pocos amigos, pues así han sido siempre mis grupos en lo que ahora, en la UNAM, es el Centro de Enseñanza para Extranjeros.
Mi materia ha sido, desde hace más de veinte o treinta años, un Taller de Escritura Creativa. Un taller que acoge, en teoría, todos los géneros. Los más frecuentados han sido la poesía y el cuento, pero también se han trabajado novelas y ensayos. Creo que nunca, hasta ahora, hemos tallereado un texto de teatro, ni guiones para radio ni para televisión ni para cine.
Hablo en plural porque yo he dirigido el Taller, pero todos quienes han participado en sus sesiones han aportado su experiencia, sus conocimientos, sus puntos de vista, sus maneras de decir las cosas y, por encima de todo, su entusiasmo.
Un punto central en el funcionamiento del taller ha sido mi convicción de que se aprende a escribir leyendo.
Hay gente, sin embargo, que quiere tan intensamente escribir que está convencida de que puede hacer a un lado la lectura. Sobre todo cuando esa lectura exige un esfuerzo mayor para entenderla. Y, como todos lo sabemos, hay textos más difíciles que otros, y sin comprensión no hay lectura. Cuando pasamos por un texto sin construir su comprensión en realidad no lo hemos leído.
Como parte de las tareas del Taller, y como en general lo hacen todos los talleristas, de vez en cuando yo pido a mis alumnos que lean tal o cual texto. En algún momento, a principios de 2017, se hizo evidente que cuando yo pedía lecturas de poesía había en el grupo cierta resistencia —por el mito, tan extendido, de que la poesía cada quien la entiende como quiere— y, después de discutirlo con mis alumnos de ese momento, terminé por hacerles una propuesta: Si ustedes se comprometen a leerlo, yo me comprometo a enviarles un poema al día.
Ahora que llegamos a tres mil veces en que mis alumnos y yo hemos cumplido con este pacto, para celebrar el acontecimiento vuelvo a mandarles el primero de esos poemas.
Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria.
24-III-2017
Los poemas
¿Por qué se escriben los versos?
¿Por qué salen los poemas
y se echan a andar
a trancos por las calles,
hablando a solas,
sin ver y viendo a todos?
¿Por qué andan sueltos,
como locos los poemas?
Por las noches te acompañan,
conversan,
en el insomnio
sueltan largos monólogos,
te inventan mundos y remordimientos,
recuerdos y temores,
la nostalgia de un amor lejano,
la música distante por la calle.
Toda la noche te acompañan
con un vino agobiante,
y borrachos, al alba, se despiden.
Víctor Sandoval, “Los poemas”.









